lunes, 21 de diciembre de 2015

¿Qué Color Llevas?

    Llegaron a la playa justamente cuando el sol despuntaba en el horizonte. Aquel paisaje pasó de ser gris a llenarse de colores y vida.
-Armaremos una barreara justo aquí.- Dijo Francisco al grupo, señalando un lugar con algunos troncos que podían servir de barrera.- tenemos una gran ventaja y es que la playa solo tiene una entrada. Eso nos será de gran ayuda.
-Tenemos que protegernos, no sabemos cómo están llegando esas cosas a la isla. Parecería ser una venganza de Tupzi.- se expresó Carla, mientras prestaba atención a los ruido que escuchaba.- Se aproximan muy despacio. Son torpes, hacen mucho ruido.
    Desde un tronco hueco se escuchó la vocecita de una niña de algunos 10 años que se llamaba Michel y era la más pequeña del grupo y aún no sabía controlar mucho sus poderes. Cuando el miedo la apoderaba, como ahora, se volvía una especie de holograma. Michel podía ser invisible, pero aún no lo sabía manejar muy bien. –Tenemos que encontrar a Raquel.- se expresó. La chica desaparecida era su mejor amiga y su mentora.
-La encontraremos, eso te lo aseguro.-Le dijo Francisco, que ya comenzaba a sentirse el líder del grupo.
-Yo la buscaré- dijo Murray algo autoritario.- Todos esperen aquí y hagan la barrera, mientras busco a Raquel.
    Todos quedaron en silencio y nadie opino lo contrario. Francisco sentía un fuerte coraje, que era impulsado por los científicos, pero este supo controlarlo. La doctora Marcel estaba furiosa y la impotencia ante el poder mental de Francisco la llevaba a un estado de hostilidad. El ambiente en la isla era un poco tenso y con la partida de Murray, Francisco volvió a tener el control y continúo con su trabajo. Todo comenzó dándole gracias a Tupzi, por ser su guardián y le pidieron que los orientará. Luego agradecieron a la naturaleza y le pidieron el permiso correspondiente para usarla de protección. La playa se convertiría en el fuerte de los fenómenos.

     Murray se adentró en el bosque y recorría los lugares, donde sospechaba que podría estar Raquel, pero como era de esperarse no la encontró. Al llegar a su refugio en la falda del volcán se topó con un Fost con el brazo de lanza. Este era aterrador y en sus pupilas se apreciaba la falta de humanidad. El monstruo se le abalanzó encima y antes de que Murray pudiera actuar con uno de sus poderes, se vio cegado por el enorme peso del robot. Carla, en la playa, escuchó lo que pasaba y se lo informó a sus compañeros. La lucha era ventajosa para el robot, pero Murray consiguió aferrarse de un cable del brazo y lo arranco, dejando así que el brazo del Fost sufriera unas convulsiones hasta paralizarse. El fenómeno ahora tenía una ventaja sobre este y dominándolo agarro una liana, que la multiplico con su poder y amarró al monstruo, mientras Carla informaba toda la situación. El chico le hablaba al Fost, pero este solo soltaba murmullos inteligibles. El fenómeno perdió su paciencia y en un arrebato de furia agarro por la cabeza al monstruo y con sus manos irradio un tipo de energía que provoco que el cuerpo del robot cayera al suelo desintegrándose. Murray infundido en furia emprendió camino a la playa donde ya habían comenzado a hacer la barrera. Los recuerdos que le influían a Murray desde el laboratorio, eran momentos de su juventud donde había sido fuertemente burlado por otros chicos. Pero en el laboratorio los habían alterado para que el rostro del chico que le trataba mal, fuera el de Francisco. Por otra parte a Francisco se le inyectaban recuerdos de momentos triunfantes, para que este se sintiera superior.

    En un cuarto completamente aislado del centro principal, yacía bajo observación el cuerpo de Raquel. Mientras la doctora Marcel estaba ofuscada analizando y aprobando  los pensamientos que filtraban los científicos a Francisco y a Murray. En ese momento Raymond y Charlin iban en camino al cuarto de Raquel para librarla del tormento que pasaba.