lunes, 12 de octubre de 2015

Ella...

-¿Qué? No, no puede ser cierto oficial.- fueron las palabras de Antonio al escuchar que la búsqueda de su prometida había culminado y que ya no la encontrarían con vida.

-Lo siento mucho caballero, pero ya buscamos en todos los lugares de la ciudad y no aparece. Las cámaras de seguridad no revelan nada que nos ayude en la pesquisa y usted ha cooperado lo suficiente. Ya lleva 3 meses desaparecida lo mejor es que ya no agote fuerzas. Si está viva, le aseguro que volverá con usted.

Antonio estalló en llantos en la acera frente a su casa y el oficial al verse en aquella situación decidió marcharse ya había cumplido con su misión.- Éxito en su vida señor.-

    Lorie había desaparecido 3 meses atrás en una noche lúgubre, muy oscura para ser verano al igual que fría. Aquella mañana del 8 de julio había amanecido lloviendo y así permanecería toda la mañana y semana. La mañana transcurrió como de costumbre en la casa de estos dos, pero al llegar la tarde los ánimos se caldearon y hubo una pequeña discusión que termino con la ida de Antonio. Este se fue a un bar que se encontraba a 3 cuadras y allí paso toda la noche hasta llegar a la madrugada que decidió ir a su casa. Llego a su casa y no encontró a Lorie no había rastro alguno de su prometida. De aquella pelirroja guapa, de lentes y pecas en surtidas por sus hombros. Antonio pensó que su prometida se había ido de fiesta, pero no fue así. Ella no llego en la mañana, mucho menos en la tarde y tampoco llegaría en las semanas subsiguientes. Aquella ausencia empezaba a carcomerse la casa y el espíritu de Antonio. Las semanas pasaron y este no lograba conciliar el sueño, tomaba pastillas que le evitaban dormir y si lograba dormirse se levantaba de pesadillas en las cuales decía que Lorie lo seguía y lo acusaba. Lorie y él habían tenido una relación bastante estable y aún no se casaban porque no se sentían en la edad de hacerlo, pero si querían hacerlo en una proximidad.

   Ya había transcurrido algunos meses de la desaparición de la chica y Antonio cada vez decaía más en una depresión. Este le decía a todos que veía a Lorie y nadie le hacía caso, su psicólogo lo recomendó a un psiquiatra y este le dio medicamentos que lo anestesiaban. Bajo los efectos de las pastillas tenía sueños extraños donde Lorie le gritaba que bajara el cuchillo y que lo recapacitara. Pero este se abalanzaba y ahí un sabor a sangre le corría por su boca. Al despertarse, el sabor de la sangre continuaba y al mirarse en el espejo se percataba de que se había mordido el labio y sangraba en cantidad, esto ocurría muy a menudo. Ya Antonio había dejado de ser el hombre que fue en algún tiempo, ahora era una especie de humano maltrecho con ojos divagantes, sin uñas por comérselas de la ansiedad, unas ojeras terribles y su cabello maltrecho, ya no se bañaba y su casa olía a encierro y muerte.

   Antonio dejo de tomar las pastillas y aun así veía a su novia muerta que lo llamaba y señalaba. Él no lo entendía, pero ella seguía con la insistencia. Su hermana fue a la casa e intento ayudarlo, ya Antonio se iba recuperando de la depresión, pero el fantasma de su prometida lo asechaba. Una noche en su sueño todo se revelo.

    Aquel 8 de julio, luego de la discusión, Antonio se fue al bar donde pasaría un buen rato. Aproximadamente a la medianoche recibió una llamada de Lorie que lo llevo hasta el hogar. Esta había preparado una noche romántica, pero al ver que su prometido no llegaba decidió que llamarlo era la situación. Al llegar Antonio se sorprendió y le recrimino que aquello no era para el sino para un amante.

-Que absurdo eres. ¡Ves! Intento estar bien contigo, pero tú no te dejas. Ya esto acabo, me rindo Antonio. ¡Me voy!- Lorie subió las escaleras para buscar su ropa y marcharse, pero él le agarro el brazo y lo apretó con fuerzas.- Suéltame me haces daño idiota, como vuelvas a ponerme un dedo encima será la última vez que sepas de mí.-

-No amor, no te vayas, sabes que te amo y que eres lo único que tengo. Por favor no te marches.- Antonio le lloraba desconsoladamente, pero esta ya sabía cómo era él.

-No me marcho, pero sabes que eso es para ti.- Señalando una botella de vino que estaba en la sala junto a algunas velas encendidas.- Ponte cómodo, me arreglare el maquillaje y bajare enseguida.- le dio un beso en la mejilla a Antonio y este la soltó.

Sonriéndole le dijo.- Amor te espero aquí. Se secó las lágrimas y la dejo ir.

    Lorie subió e inmediatamente al llegar al cuarto le puso el cerrojo e hizo la maleta, esa misma noche se marchaba. Ya no aguantaba más, Antonio siempre la hacía sentir culpable de todo y le recriminaba la depresión que llevaba. Hizo la maleta lo más rápido que pudo, solo llevaba lo indispensable. Se quedaría algunos días con su mejor amiga, luego iría a la policía y pondría una orden de restricción y buscaría lo que le quedaba. Así salió del cuarto y se llevó la gran sorpresa de que Antonio la esperaba frente a la puerta del dormitorio. A esta no le dio mucho tiempo de razonar lo que pasaba y al abrir la boca instantáneamente sintió que un pañuelo le cubría la boca, sintió un fuerte dolor de cabeza y no recordó más. Antonio la había amarrado y la llevo al sótano, allí la desato y volvió a atarla, pero esta vez las manos y pies por separado, luego pasó una soga por una columna y la elevo. Lorie se despertó por un dolor intenso y desgarrador que provenía de los dedos de los pies. Al despertar sintió que su cuerpo estaba inmóvil y que levitaba. De un momento a otro ya no sintió dolor, aun levitaba se sentía en el aire pero nada le causaba dolor.

    Ahora se encontraba en un extremo de la habitación, algo confusa, al despejar la mente pudo verse. Allí yacía su cuerpo amarrado y elevado en una columna. Se llevó las manos a la boca, pero no podía hacer nada, miro alrededor del sótano y sobre una mesa de herramientas vio el cuchillo ensangrentado que le quito la vida. Unas arcadas se asomaron, pero fue solo un pensamiento, ya estaba muerta y levitaba en el aire. Sintió los pasos de Antonio, que bajaban por las escaleras del sótano. Ahora iba vestido con unas bolsas plásticas y traía una serie de herramientas que usualmente usaba. Se acercó al cuerpo sin vida de Lorie, mientras el alma de esta lo observaba con odio. Le acaricio el cabello y le susurró al oído

-Ya todo está bien, cariño. Ahora no te iras de mí, pero tengo un tantísimo problema. ¿Sabes cuál es?- le pregunto al cadáver.- Ja como vas a saber, si estas muerta.- En ese instante se entristeció y lloro, pero al instante se recuperó.- Nadie puede verte, tendré que ocultarte muy bien.- y así comenzó todo.

    Para que nadie sospechara y para asegurarse de que ella estuviera muerta, le dio algunas puñaladas más. Se quitó las bolsas que cubrían su cuerpo y se marchó al bar, donde estaría hasta tarde. Quiso empaparse de alcohol para que el crimen le fuera mas leve. Aproximadamente a las 3 de la mañana llego a su casa y bajo al sótano. Allí el cuerpo de Lorie yacía de un color azul, ya su cuerpo había perdido toda la sangre y el oxígeno. Ahora procedía desmembrar el cuerpo, Antonio se colocó las bolsas nuevamente y procedió con el trabajo. Busco una sierra y le corto los miembros, luego la cabeza y por último el torso, mientras iba cortando los iban echando en un bote lleno de hormigas, para que se comieran la carne y luego de eso pasaba los huesos por una ponchera de ácido para que al final de todo quedaran blancos. Ya cuando los huesos no tenían nada de carne, los echo en una trituradora que tenía y estos quedaron pulverizados. Lorie veía como mutilaban su cuerpo y juro venganza.

    Antonio se despertó empapado en sangre y el espectro frente a él. Un dolor terrible lo azoto y desde la puerta vio como Lorie lo llamaba. Antonio no aguanto más y escribió una carta donde confesaba el crimen. Bajo a su oficina y allí encontró su pistola, la cual al instante saboreo el sabor a sangre.