lunes, 21 de septiembre de 2015

Sofía La De Las Botas Azules

    Sofía sabía quién era aquel niño de tez verde y ojos violetas, era su sobrino el que yacía en aquella cuna de hojas fluorescentes. El niño se entretenía con un juguete algo extraño era un tiovivo flotante, lleno de animalillos y de colores vivos. Los ojos de Sofía no creían lo que veían, se supone que su sobrino no se encontrara allí, sino en Inglaterra donde se encontraba la hermana de esta. El tiovivo desapareció y aquellos ojos violetas se fijaron en los de Sofía; el niño la reconoció y balbuceo. Alzo los bracitos para que su tía lo cargara y así lo hizo esta. Cuando tuvo al niño en sus brazos, las hojas que salían del niño se extinguieron y tomo la forma de un bebe humano.
-Tenemos que buscarte un camuflajeador.- Mirando sus botas y volviendo la vista hacia su sobrino.
    Ya la luz del sol se comenzaba a colar por el callejón, los primeros automóviles comenzaban a circundar las calles y las personas comenzaban a desperezarse de sus sueños profundos. Sofía no podía salir con el niño por la calle, pues los Zhuzh andaban siempre pendiente de los pasos de la especie de Sofía. Los Zhuzh trabajaban para el gobierno y también usaban camuflajeador, para asemejarse a la especie humana, algunos tenían cargos importantes en la ciudad. Sin camuflajeador eran una especie de humano baboso, con cuatro piernas, tres brazos, con ojos de moscas y una nariz diminuta. No tenían orejas, sino dos orificios que hacían de estas y respiraban por sus costillas. No eran nada de atractivos, tampoco muy inteligente, pero el gobierno los usaba para que desaparecieran a la especie de Sofía. De la nada todo se alumbro a las espaldas de ella, en la entrada del callejón, los Zhuzh la habían encontrado y si no se libraba de ellos, podría poner en riesgo la vida de su sobrino. A ella lo más probable la matarían y a su sobrino lo usarían como conejillo de indias. El niño comenzó a llorar fuertemente y  Sofía lo apretó en su pecho, no tenía escapatoria, tenía que pensar en un plan antes que los atraparan. Fue dando pasos hacia atrás hasta que choco con una pared; el callejón no tenía salida e iban por ella. De un momento a otro los policías, se abalanzaron sobre ella. Una puerta se abrió de la nada y un chico la llamo desde allí, Sofía espero el tiempo indicado para abalanzarse hacia la puerta; lo hizo. La puerta se cerró tras ella y escucho los golpes de las criaturas.
    Todo estaba bien, o eso era lo que se pensaba. Dentro del alojamiento un portar se abrió y los tres, el niño, Sofía y el chico que los ayudo se lanzaron por él. Sofía confiaba en el chico, pues ya lo conocía de antes, pero lo que no sabía era que su hermana había fallecido y por eso el niño había llegado a aquel callejón, su tía era la única salvación y más ahora que ellos abandonaban este mundo, porque pronto llegaba a su fin.
    Llegaron a un bosque y el portal se cerró tras ellos. Ya Sofía no necesitaba sus botas; se las quito. Poco a poco sufrió la transformación, su cuerpo era verde y sus ojos violetas; iguales a los de su sobrino. Su cabello era marrón y de sus talones salía una espuela, unas pequeñas alas afloraban de sus costillas y una especie de lunares marones afloraban sus pómulos; era hermosa. En aquella región del bosque todas aquellas criaturas escapaban en capsulas. Ellos llegaron con la misión de salvar al mundo, pero fracasaron, ahora escapaban con algunos humanos que si estaban dispuestos a recibir ayuda y a poblar un planeta igual que el nuestro. Yo era uno de esos humanos que me encaminaba a una nueva vida