lunes, 15 de junio de 2015

Diario de un chico escrito por un desconocido; papá


    Amanecí entres sábanas blancas con el olor de Mercedes, era temprano aun el sol no daba los primeros avisos, así que abrí la ducha y me di un baño exquisito y pedí el desayuno. El mismo consistía de frutas: kiwi, piña, fresa, vayas silvestres y otra fruta que nunca había saboreado ni visto, pero eran exquisita. Estas eran algo jugoso, con un sabor dulce y agrio. Luego del desayuno mi reloj marcaba las seis de la mañana y solo pensaba en esa persona. En esa persona que hacía meses no veía y que aun sentía que mi corazón se apagaba por esperar saber si estaba bien o no. Llego un momento en que me dije que era hora de comenzar el día y así lo hice. Salí del hotel y me encamine, con la misma ropa, a la universidad. No me importaba lo que dijeran. Al fin y acabo no era la primera vez que lo hacía y tampoco soy una persona a la cual, otras personas miran mucho. Lo más probable era que pasaría por desapercibido y el problema estaba resuelto. Algunos amigos me habían escrito para reunirnos luego, pero no quería.
   Me tocaba el taller de fotografía en blanco y negro, entregue las fotos y entre al laboratorio a revelar las que me faltaban. Unas fotos de Mercedes tomando café y otras bebiendo vino. Salí de la clase y fui directo a la que le seguía. Era francés y la profesora era linda, por eso asistía. Nos habíamos intercambiado números, pero aun no había pasado nada. Carla, la profesora, media algunos 5.6’ estatura promedio en mi país, era delgada tenía una cintura marcada, sus senos eran pequeños, una nariz puntiaguda sobresalía en su cara y le quitaba la esencia a sus ojos marrones claros, tenía unos labios finos y unas cejas abundantes. Si te acercabas podías ver que tenía un poco de vello en la cara, pero era muy fino y claro. No te percatabas hasta que estabas cerca. Su francés era exquisito a pesar de que no era francesa sino italiana. Un lunar decoraba su chiva y me tentaba. Trataba de despejar mi mente y así lo logre, pase mi día como quería pasarlo, desapercibido.
     Me encamine a mi piso, tome el metro y llegue a la estación que quedaba cerca de mi apartamento (3 minutos caminando) llegue al edificio donde vivía, un edificio de diez pisos color crema y yo vivía en el décimo piso. Lo bueno es que era un poco moderno y tenía un ascensor, lento, pero tenía. Busque la correspondencia y encontré una carta de mi madre, solíamos escribirnos por carta. Casi nunca podíamos hablar por celular, por la diferencia de hora. Entre a mi piso y respire profundo, otro día que al fin sobrevivía en el exterior. Me acosté y aunque mi cama no era tan cómoda como la del Hotel, tenía mi olor y eso me hacía sentir bien. Un martes de estar en mi casa.
    Eran las cinco de la tarde y aun el sol no se ocultaba. Acostado, leí la carta de mamá en la cual me decía que todo estaba bien, me ponía al tanto de la condición de mis dos abuelos, de la situación de mi familia y de ella en lo personal. Extrañaba algo a mis abuelos, pero éstos sufrían de Alzheimer, los dos, así que ninguno sabía quién era en sí. Mami por su parte siempre estaba en el hospital y pasaba muy poco tiempo conmigo.
    Mi papá en cambio es quien casi siempre está pendiente de mí. A él lo extraño mucho, mis padres viven juntos, pero cada quien se ha dividido y hasta duermen en cuartos diferentes, pero siempre me ha querido. Es el jefe de los ingenieros mecánicos y también es el vice-presidente de una farmacéutica. Ha estado pendiente de mí. De él he copiado muchas de mis actitudes. Siempre me ha contado como fue el único de su familia que desafío a su padre y estudio lo que quería. Su padre, mi abuelo, era abogado y quería que su único hijo fuera abogado. En cambio, mi padre me cuenta, que él quería que sus hermanas, mis tías, fueran enfermera, maestra y un ama de casa respectivamente, pero todo cambio. Mi papá se hizo ingeniero y mis tías; Abogada, Doctora y la menor siguió los pasos de mi papá y se hizo ingeniera, pero civil. Mi papá fue a todas mis graduaciones y siempre estuvo ahí para atender mis necesidades, mami por el contrario siempre se dedicó a su trabajo y abandono mi cuidado. Él era quien me llevaba a la escuela, quien iba a mis juegos de pelota y quien me llevo a las clases de natación. Es quien paga mis estudios y además es el único que sabe que no estoy estudiando lo que mami quiere. Es quien me ha apoyado en cada paso que he dado y siempre me dice “campeón estoy orgulloso de ti.” Recuerdo que cuando tenía algunos 10 años el me abrazaba sin razón alguna y me decía “Te Amo” a veces aun lo hace. Mi padre es mi gran amigo, mi hermano, mi compinche, mi “partner in crime”, en fin es todo para mí.
¡Les envió un abrazo!


***Nota del autor.
      Muy pocos desconocen la verdad de Gael. Lo que aquí habla de su padre es en parte cierto, pero lo que no dice es que su padre ya no está físicamente con él. Gael es huérfano desde los 15 años, su padre se suicidó por alguna extraña razón. Una perdida familiar nunca se supera por más que pase el tiempo.  Pero tampoco sospecha es que su madre lo ha engañado toda su vida diciéndole que Ernesto era su padre. Su verdadero padre aun vive y desconoce de la existencia de Gael.