lunes, 18 de mayo de 2015

Diario de un chico; escrito por un desconocido. Hugo

     Se preguntaran el porqué del título, le comentare a que se debe. Primero que nada; Hola, espero estén bien. Quizás no se encuentren con resaca, eso significan que están mejor que yo. Les comenzare a contar.
     Ayer fue uno de esos días que sientes que todo va en contra tuya. Primero mi alarma no sonó, así que me levante tarde y todo se atrasó. Segundo Llegue tarde a la firma de un contrato para hacer una sesión fotográfica, me vieron la cara de irresponsable. Luego llegue tarde a la uní, eso ya es costumbre en mí, pero no en días de examen. Por llegar tarde el profesor me quito puntos y para completar no me dio el tiempo para terminar el examen, así que deje más de seis preguntas sin contestar. Luego tome par de clases, que por suerte no me fueron mal. No todo es triste. Yo creía que mi tarde iba a ser mejor y si lo era, hasta que a mi móvil llegó un mensaje de texto de una persona la cual no me gustaría mencionar, pero que si diré que relación tuve con ella. El mensaje fue de mi ex. Hacían meses que no sabía de su paradero y ahora llegaba como si nada a decirme “Hola. Me gustaría que nos viéramos.” Tanto que sufrí y ahora viene como si nada. No niego que ver a mí ex era lo más que quería en este mundo, pero no ese día. Me puse a pensar y al fin y al cabo, por alguna extraña razón que ya saben cuál es; amor. Accedí vernos en un bar cerca.
    Allí me encontraba. En aquel bar que con anterioridad había sido nuestro spot favorito. Pasar por aquella acera y mirar dentro de aquel extraño bar, me hacía recordar los momentos tan gratos que habíamos pasado, los días lluviosos, las lágrimas que alguna vez compartimos, algunos secretos, unas miradas tentadoras, me hacia recordar las discusiones y recordar esa mirada verde penetrante. Allí me encontraba en la mesa que me recordaba todo eso. Para matar el tiempo saque mi cámara y me puse a ver las fotos. Pasaron veinte minutos de la hora acordada y no había llegado. Justo cuando tome el móvil para escribirle me llego un mensaje que decía “Lo siento G no pude llegar. De verdad lo siento tenia tantas ganas de verte y hablar. Espero quedar para otra. Te quiero.” Solo se me ocurrió reírme, ya sabía por dónde venía, como no pude notarlo antes. Fui un imbécil. Pensando en eso pague lo que me había bebido y decidí ir a otro lugar que no me trajera recuerdos ingratos.
     La ciudad es muy concurrida y a todas horas hay personas que van y vienen por las aceras. Pase por algunos bar, pero ninguno me motivaba a entrar. Cerca de mi apartamento había un bar que no era tan concurrido en días de semana y su ambiente me gustaba mucho. Al pasar frente a este bar vi que en el interior no había tantas personas y tenían música buena. Decidí entrar y antes de sentarme en la barra fui al baño. Tal parece que allí adentro había alguien y tuve que esperar a que saliera su inquilino. Mi móvil sonó, era un mensaje, lo saque de mi bolsillo y justamente cuando iba a ver de quien era el mensaje. Algún idiota despistado (no tiene otra palabra) no se percató que yo estaba allí y se tropezó conmigo. Mi móvil termino en el piso. Ya saben la sensación que sentí; ese vacío en el estómago.
-Mano disculpa. No fue mi intención. Andaba pensando en otras cosas.
Yo solo mire al autor de aquel incidente y me doble para recoger el móvil, cuando  mire la pantalla mi estómago se llenó. La pantalla estaba intacta y no había sufrido algún rasguño.
 –Tranquilo, no le paso nada. Pero la próxima vez no salgas tan distraído de ahí.- señalando el baño.
-Vale, muchas gracias por ese consejo.
     Entre al baño y solo pensaba en que mi día había estado pésimo y más con la jugada de mi ex. Salí del baño y me dirigí a la barra, para añadir algo a mi suerte, allí había una chica con la cual había salido dos o tres veces (nada serio) pero que yo le había dejado de hablar. Mi sorpresa fue más grande cuando me percate que quien estaba a su lado era el idiota del baño.
 Me senté lejos de ellos y vi cuando se despidieron. Ella se fue y él se quedó. No pasaron diez minutos cuando el muchacho se percató que yo estaba en la barra y fue a donde mí.
-Mano, te invito par de cervezas. Como pago del susto que pasaste hace poco gracias a mí.
Yo tenía una cerveza en la mano y me la lleve a la boca para tomar lo que quedaba en ella, hice un gesto con los hombros y el muchacho se sentó a mi lado.
-No he podido tomar nada, mi amiga, no le gusta que tome cuando ando con ella.  Me llamo Hugo Martínez- me dijo mientras extendía su mano.
Ya sabía ese dato de ella. Yo por mi parte me presente y el pidió las cervezas.
Hablamos par de cosas: de lo que estudiábamos, deportes, chicas y cosas así. Descubrimos que éramos fans del mismo equipo de futbol y quedamos para ir a ver un partido. Al igual que descubrimos que vivíamos en el mismo edificio.
 Donde yo vivía era un complejo de edificios. Yo vivía en el complejo B y él en el  A.
Yo no tengo muchos amigos por acá, así que decidí ser un poco más sociable de lo que acostumbraba.
Pasaron las horas y ya me había olvidado del día tan pésimo que estuve. Mate dos pájaros de un tiro, hice un amigo nuevo y olvide lo que había pasado.
Al terminar la jornada de cervezas, nos dirigimos a nuestros respectivo hogares no sin antes despedirnos con un apretón de manos y decir mañana quedamos para el partido.
Llegue a mi casa agotado y me acosté a dormir. Esta mañana me he levantado con una resaca de los mil demonios.
Ahora estoy aquí escribiéndoles, ya me voy para ver el partido.
Hasta los próximos lectores.
Abrazos